James Allen fué un escritor filosófico británico conocido por sus libros inspiracionales y de poesía, y por haber sido un pionero en el movimiento de autoayuda.

Pensar demasiado en los problemas produce muchísimas consecuencias adversas, ¿te has dado cuenta?:tu estado de ánimo empeora porque remueve tus pensamientos y sentimientos más negativos, no te ayuda por tanto a encontrar la solución a tus problemas pero sí acaba con las ganas de intentar solucionarlo. Solo se consigue un enfoque distorsionado y pesimista de la vida.

Si tienes tendencia a pensar demasiado, tu objetivo va a ser desarrollar la capacidad de cortar el pensamiento obsesivo, de reinterpretar y sustituir estos pensamientos por otros constructivos y realistas.

Las personas que son realmente felices tienen la capacidad de distraerse y concertarse en actividades agradables que les aleje de estas reflexiones sombrías. Las personas que les cuesta desprenderse de la información desfavorable, son las mas infelices, ya que como depende de la interpretación negativa, casi cualquier acontecimiento puede conseguir que uno se sienta mal consigo mismo.

Hay cinco estrategias efectivas:

1 – ¡Distráete!

La actividad que elijas tiene que ser lo bastante interesante. Lo mejor son las actividades que te hacen sentir feliz, curioso, tranquilo, divertido u orgulloso.

2 – Técnica de parada de pensamiento

Consiste en decirte a ti mismo “basta” , dándote la orden de parar cuando descubres que has vuelto a pensar demasiado y parar inmediatamente de hacerlo. Tienes que darte cuenta de que has comenzado a pensar en exceso y para ello puedes ayudarte de las emociones, esas señales de advertencia que aparecerán como aviso de una manera desagradable. Entonces te das la instrucción de parar y cambias el foco de atención a lo que sea que estuvieras haciendo a aquella actividad distractora que te apetezca.

3 – Treinta minutos

La tercera es reservar treinta minutos todos los días para dedicarte a pensar en exceso…si, eso es, tendrás un tiempo limitado al día para preocuparte, pero un tiempo en concreto, no podrás hacerlo el resto del día. Si la preocupación aparece en un momento no destinado a ello, deberás posponer hasta el momento acordado.Lo ideal es que esos treinta minutos sean en un momento del día que no estés ansioso o triste. Lo mas frecuente es que llegado el momento te resulte antinatural forzar el pensamiento o directamente se te olvide.

4 – Habla con un buen amigo

Alguien comprensivo y de confianza para desahogarte y recibir consejo. Esta persona tiene que ser capaz de pensar con objetividad y no hacerte sentir peor. Tampoco podrás abusar de esta estrategia para no terminar cansando a tu amigo.

5 – Escribir esas preocupaciones

Escribir te ayudara a organizar tus ideas y encontrar sentido a muchos de tus pensamientos.

 

Tú decides sobre qué pensar

Y reflexiona: esta preocupación que tanto te agobia ahora ¿tendrá importancia dentro de cinco años? ¿de dos? ¿de uno? , la respuesta a estas preguntas te ayudará a dilucidar la importancia real de la misma.

Si la respuesta es que sí, tendrás que centrarte en sacar un aprendizaje de la situación preocupante, crecer como persona y perseverar.

Fuente LM. si deseas más información sobre este tema contacta conmigo a través de las redes sociales

Pensamientos recurrentes: ¿Piensas demasiado cuándo tienes un problema?
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